PottencIA. El modelo que quiere enseñar a México a pensar con IA
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| Imagen por madebyfaisu (Pixabay) |
¡Hola,
comunidad de AI Güey!
Jorge
García aquí, comenzando el 2026 con un análisis sobre un tema que se vuelve
cada vez más estratégico:
El uso de la inteligencia artificial (IA) como
modelo de aprendizaje.
IA en la educación: no es
solo código, es visión social
Según un
interesante artículo en Milenio titulado: Inteligencia artificial como nuevo
lenguaje para aprender, crear y transformar; el programa PottencIA ha tomado impulso en México con una
apuesta ambiciosa:
Combinar
inteligencia artificial con pensamiento crítico, ética y creatividad. No se
trata solo de entrenar algoritmos, sino de preparar líderes conscientes y
capaces de usar la tecnología con responsabilidad.
En su
reciente Congreso Internacional de IA, PottencIA ofreció ponencias
y talleres que destacaron cómo la IA ya es parte de la educación superior y
media superior, del emprendimiento y también de la vida cotidiana.
Al
respecto, Gustavo Prado, investigador y conferencista, señaló que la adopción
de IA en México, a pesar de que llega con cierto retraso respecto a otros países,
puede tener su ventaja, porque le da margen para adaptarla con más cuidado.
Esa idea me
pareció clave: ya que confirma que, en la IA, no es necesario correr para ser
el primero, sino para hacerlo bien según nuestra realidad social, cultural y
económica.
Transformar comunidades
con IA: un foco en inclusión
Sin
embargo, quizá el punto más interesante del artículo es cómo se plantea hacer
llegar IA a comunidades que normalmente quedan fuera de la revolución
tecnológica.
Por
ejemplo, Gabriela Salas, ingeniera originaria, habló en el congreso
sobre cómo la IA puede ayudar a preservar lenguas indígenas como el náhuatl o
el tzotzil, con algoritmos que no solo reconozcan palabras, sino que respeten
la identidad cultural.
Además,
compartió una experiencia muy personal: durante la pandemia utilizó técnicas de
procesamiento de imágenes para diagnosticar un tumor cuando no había
especialistas disponibles. Gracias a esos algoritmos logró un diagnóstico más
adecuado.
Esa
historia subraya algo que a veces olvidamos: la IA no solo es una herramienta
para grandes urbes o startups; también es un salvavidas en lugares con menos
recursos médicos y educativos.
Salas
agregó otro punto relevante: la necesidad de trabajar para que los modelos de
IA no reproduzcan sesgos discriminatorios contra las comunidades originarias.
La
tecnología puede amplificar la cultura, pero también perpetuar prejuicios si no
se maneja con sensibilidad.
El papel de la ética, la
curiosidad y el pensamiento humano
En el
congreso también intervino la youtuber y comediante Ophelia Pastrana, quien
insistió en algo esencial: la IA no debe verse como una amenaza, sino como una
herramienta que complementa la capacidad humana.
Mencionó que
no es suficiente enseñar a usar la IA: también hay que cultivar la curiosidad,
la creatividad, el pensamiento crítico. Si solo enseñamos “cómo usar
herramientas”, corremos el riesgo de entrenar usuarios pasivos en lugar de
pensadores activos.
Advirtió
además que algunas personas usan la IA para evadir responsabilidades, por
ejemplo, al delegar tareas sin supervisar los resultados.
Por eso,
subrayó la necesidad de una educación que promueva el uso consciente y
responsable, no la dependencia tecnológica.
La conexión con el mundo
laboral
Finalmente,
Adrián Villaseñor, co-CEO de Auronix, complementó la conversación desde
el otro extremo, las empresas:
Para las
empresas, los jóvenes que sepan integrar IA serán valiosos no solo por su
conocimiento técnico, sino por su curiosidad.
De acuerdo
con él, el modelo “AI First” se impone; las compañías ya están diseñando
procesos donde la IA está al frente, y los reclutadores comenzarán a valorar
más a quienes sepan pensar con IA, no solo a quienes sepan programarla.
Villaseñor
propone que las empresas no solo entrenen a su personal en uso técnico, sino, además,
en la cultura de IA, para formar personas capaces de sacar el máximo provecho,
no solo automatizando, sino creando.
Conclusión: la IA como
motor de transformación educativa y social
El proyecto
PottencIA, tal como lo relata Milenio, no es un experimento aislado: podría ser
un modelo para repensar cómo se educa en la era digital.
No se trata
de enseñar solo código o herramientas, sino de formar una generación que
entienda la IA no como un fin, sino como un lenguaje que sirva como medio para
transformar comunidades, preservar culturas y potenciar capacidades humanas.
El
verdadero reto para México será escalonar esta iniciativa, garantizar que las
tecnologías lleguen a regiones marginadas y que el uso de la IA esté
acompañado de ética, inclusión y curiosidad.
Si lo
logra, no solo estará formando usuarios de IA, sino ciudadanos con pensamiento
ampliado y responsabilidad digital.
Pero, ¿tú qué piensas? ¿Cuál será el futuro de la educación con IA en México?
¡Nos
interesa tu opinión!
Hasta la
próxima.
—Jorge
García, AI Güey.

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